Mientras en mi iTunes sonaba "Humming" de Portishead y el aire en mi departamento se
llenó de misterio. Entré en mi fotolog y escribí: "Mi amor es absoluto, blanco y negro, bien
o mal, lindo o feo, como los nenes. Me querés o no me querés, no hay medias tintas. Tus
grises los inventaste vos. O estás conmigo o estamos separados. O estoy con vos o estoy sola.
O estoy con vos o estoy muerta. No estoy "más o menos", no existen ni el más ni el menos.
No entiendo "te amo pero no podemos estar juntos", no entiendo "es complicado".
Yo escribí algo así antes de leer Chubasco.
Supongo que para entender mi vida tienes que leerte a Cielo primero.
Reemplazando nombres como Alejandro, por Carlos Hurtado.
Salvador, por Pablo. Y "Picasso", por Emilio. Yo tomo el papel de protagonista siempre. Siempre. Tomando siempre la idea principal del libro; dejando atrás algunos detalles como el sexo (en Abzurdah tenía 13 años, era una nena, lo último que quería era sexo con Hurtado) Y tampoco existe Rosario... Todavía...
A veces me pregunto por qué escribo, si al final nadie va a leerme, ni van a comprar mi historia, a menos que me suceda algo extraordinario o terriblemente terrible, en todo caso. Pero, ciertamente, si dejara todos estos pensamientos en mi cabeza, tarde o temprano, terminaría por explotar, por colapsar. Una bomba atómica en mi mente. Y no, no quiero eso.
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