miércoles, 28 de septiembre de 2011

Yo sólo quería que alguien me escuchara. O siendo más específicos, que me leyera. Que se dieran cuenta de mis señales.
Quiero ir al psiquiatra, pero quiero que me lea porque hablando soy un desastre.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Mientras en mi iTunes sonaba "Humming" de Portishead y el aire en mi departamento se
llenó de misterio. Entré en mi fotolog y escribí: "Mi amor es absoluto, blanco y negro, bien
o mal, lindo o feo, como los nenes. Me querés o no me querés, no hay medias tintas. Tus
grises los inventaste vos. O estás conmigo o estamos separados. O estoy con vos o estoy sola.
O estoy con vos o estoy muerta. No estoy "más o menos", no existen ni el más ni el menos.
No entiendo "te amo pero no podemos estar juntos", no entiendo "es complicado".


Yo escribí algo así antes de leer Chubasco. 
Supongo que para entender mi vida tienes que leerte a Cielo primero. 
Reemplazando nombres como Alejandro, por Carlos Hurtado.
Salvador, por Pablo. Y "Picasso", por Emilio. Yo tomo el papel de protagonista siempre. Siempre. Tomando siempre la idea principal del libro; dejando atrás algunos detalles como el sexo (en Abzurdah tenía 13 años, era una nena, lo último que quería era sexo con Hurtado) Y tampoco existe Rosario... Todavía... 
A veces me pregunto por qué escribo, si al final nadie va a leerme, ni van a comprar mi historia, a menos que me suceda algo extraordinario o terriblemente terrible, en todo caso. Pero, ciertamente, si dejara todos estos pensamientos en mi cabeza, tarde o temprano, terminaría por explotar, por colapsar. Una bomba atómica en mi mente. Y no, no quiero eso. 

sábado, 10 de septiembre de 2011

Y si te dijera Miguel que no te he extrañado? Que no me importó que te fueras. Que no he sentido rabia, que no he sentido pena y que tu muerte fue tan sólo una manera para apreciar mi vida con el doble de fuerzas...
Que no lloré frente a tu tumba.
Si te dijera que no he estado perdido y que no he sufrido? Es más, si dijera (por poner un ejemplo) que de cierta forma me alegra que te hayas muerto! así no irás conmigo de gorra conmigo, ni me harás perder el tiempo hablando de política y de la bomba:/ 
Si te dijera mi amigo que pienso que eres algo estúpido por morir en una noche tan bella? Que perdiste la pose al caer en la banqueta, enredado en la moto, retorcido, la cabeza partida...
Si te dijera que mi vida sigue igual de alegre? Que Pink Floyd es una mierda y que el mundo aún se mueve. Que seguimos haciendo fiesta, que la pena no nos detiene!
Si te dijera, si te gritara, que me gusta la novia que dejaste. Que he visto a tu hermana y que también me gusta! y que eres un hijo de puta por hacerlas llorar.
Dime Miguel, mi amigo, si dijera en serio todo esto que digo, dejarías tu tumba? Porque si es así, entonces, seguro que lo digo.

Cómo me ha hecho falta hablar de ti por estos días. Será que me pesa lo que tengo que confiar? Y ahora que no estás para acosarme con tus bromas, cómo me he acordado cuando andabas por acá, levantando polvo al aire, bajo tu pisada y al sol de la tarde recortando el cielo gris.
Y rumbo a la arboleda como a tres tiros de piedra, a donde gime el viento cuando no puede salir...
He seguido igual de despistado cuando marcho a la floresta. En las tierras altas, las colinas siguen siendo mi lugar. 
Tal vez, de donde estés te has asomado para verme tropezar. Hoy que he venido a mirar la apariencia que guarda en el cielo tu hogar. Hoy que he venido a contarte al oído un par de cosas más... Las viejas costumbres, el fuego y las cumbres poseen su raíz.
Y yo no he podido imaginarte dedicado a descansar. Y el mundo no ha cambiado con tu muerte, yo diría que sigue igual... Sin más intención que cargar con su vida a los hombros para caminar, sin más emoción que buscar con su muerte la tierra para retozar.
Y ya sé que en dónde estás te burlas de lo que intento hacer por mi:/ 
O es que sólo he creído mirar la sonrisa que esconde en el cielo tu paz...
A los catorce años, en primavera, Gaby se enamoró por primera vez. Fue un amor violento como un tornado que barre en línea recta una vasta llanura. Un amor que lo derribó todo a su paso, que lo succionó todo hacia el cielo en su torbellino, que lo descuartizó todo en un arranque de locura, que lo machacó todo por completo. Y, sin que su furia amainara un ápice, barrió el océano, arrasó sin misericordia las ruinas de Angkor Vat, calcinó con su fuego las selvas de la India repletas de manadas de desafortunados tigres y, convertido en tempestad de arena del desierto persa, sepultó alguna exótica ciudad amurallada. Fue un amor glorioso, monumental.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Gaby no come; el otro día la caché vomitando. Se corta cada vez mas el brazo, yo veo que cada semana tiene tajos nuevos.
Gaby no hace tarea, llora cada hora. No me habla, no sale. Gaby no tiene amigas. 
Duerme pocas horas en la noche y llegando de la escuela solo duerme. Le molesta que entre a su cuarto.
Está leyendo ese libro con portada perturbadora (creo que de ahí saca sus ideas locas y masoquistas).
No me cuenta nada de Hurtado y eso me molesta porque no entiendo entonces el por qué de todo. 
Gaby no cena con nosotros, no sé cuántos meses lleva así. La noto cada vez más demacrada; todos lo dicen, hasta su tío.
Su papá no le habla. Nunca le ha hablado, pero se enoja al verla así.

Aún no es tan grave para llevarla con un psicólogo o psiquiatra. 
Además no hay dinero, y si hubiera, en lo último que gastaríamos sería en esas personas. Es un berrinche más propio de su edad. Sólo quiere llamar la atención. Gaby no necesita ayuda, todavía...
Debería sentirse afortunada de que, al menos, entro y la regaño. Me preocupo por ella. ¿Por qué es tan frágil? Quisiera agarrarla a cachetadas. Tiene todo.
Va uno de los mejores colegios de México, tiene ropa... La necesaria, pero tiene. No le podemos dar lujos, porque es la escuela o ella y no  la está aprovechando la tonta, con ese promedio nunca logrará nada.

Me pregunto por qué ya no habla con sus amigas de primero. Hace un tiempo me comentó, pero lo he olvidado. Creo que debo ponerle un poco más de atención. Será la próxima vez que me cuente algo sin que yo tenga que ir a preguntárselo.


Pero todavía está bien, no necesita nada de loqueros y esas cosas.
Que ya termine su numerito, por favor.