viernes, 6 de mayo de 2011

Ya no te quiero.
Déjame entonces, estaré bien. Dolerá un poco al principio, y luego se me olvidará. Como aquella vez, recuerdas? Tu primera gran metida de pata, que hasta la fecha sigues sin reconocer. 
Deja de echarme la culpa Emilio, por favor. Déjame estar tranquila. Ojalá te fueras y no regresaras; pero ojalá te fueras bien! con todo y maletas, no a medias, ni con reclamos que duren toda tu partida.

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