sábado, 2 de julio de 2011

Y mamá solo gritaba, papá no me miraba, y yo me sentía como vómito, como si todos sintieran asco de mí. Es del tipo de cosas que NUNCA, NUNCA, NUNCA esperas que te sucedan; y a mí me sucedió, a mí me pasó, a mí me jodió. Varios me han preguntado como lo superé, porque si bien es cierto que mujeres y niñas que han sufrido de una violación no se recuperan jamás, o al menos les toma tiempo, a mí me tomó un día, o una semana tal vez; pero también es cierto que ante este tipo de situaciones tu inconsciente se bloquea y crea un mecanismo de defensa, y gracias a Dios, -después de esta jodida situación- se apiadó un poquito de mí, y al menos en esto me dio el LUJO de olvidar.
¿Entonces, vienes TÚ a abrazarme (que fue hueco, y más bien pareció una torcedura de cuello, que abrazo) y a decir que "no debo lastimar a mis papás" cuando hace un año y medio me llamaste puta y dijiste que tenía mierda en la cabeza?
No papá, eso no cuenta. No vale ni hoy, ni ayer, ni años pasados, ni los próximos por venir, ni nunca. Nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario