Y mamá solo gritaba, papá no me miraba, y yo me sentía como vómito, como si todos sintieran asco de mí. Es del tipo de cosas que NUNCA, NUNCA, NUNCA esperas que te sucedan; y a mí me sucedió, a mí me pasó, a mí me jodió. Varios me han preguntado como lo superé, porque si bien es cierto que mujeres y niñas que han sufrido de una violación no se recuperan jamás, o al menos les toma tiempo, a mí me tomó un día, o una semana tal vez; pero también es cierto que ante este tipo de situaciones tu inconsciente se bloquea y crea un mecanismo de defensa, y gracias a Dios, -después de esta jodida situación- se apiadó un poquito de mí, y al menos en esto me dio el LUJO de olvidar.
¿Entonces, vienes TÚ a abrazarme (que fue hueco, y más bien pareció una torcedura de cuello, que abrazo) y a decir que "no debo lastimar a mis papás" cuando hace un año y medio me llamaste puta y dijiste que tenía mierda en la cabeza?
No papá, eso no cuenta. No vale ni hoy, ni ayer, ni años pasados, ni los próximos por venir, ni nunca. Nunca.