martes, 12 de abril de 2011

No puedo respirar. Se me acabaron mis últimas dotaciones de oxígeno allá arriba. No Gabriela, no estás soñando. Estoy desesperada, ya no es miedo lo que siento, ahora se ha tornado en pánico. No sé qué tan profundo está, no debe ser mucho. Importa poco, yo no sé nadar, y estoy a escasos segundos de morir ahogada. Prefiero cerrar los ojos, no quiero tener esa última imagen de mi vida. Ya no aguanto, me va a explotar la cabeza, me arde la nariz. 
Se acabó. Se acabó, por fin se acabó. 
No abras los ojos, ¡No, no, no! 








De pronto veo la luz del sol ... Y la sonrisa de Emilio ... ¡Emilio! ¡Mucho gusto!





Y si algún día yo te dije que mecer mis hojas no era cosa fácil, y tú lo hiciste con las ganas bien seguras de alzar lo propio! Cómo pudiste hacerme cambiar así? Pudiste hacerme parte de ti, de tal manera, que pareció primavera esos dos años de estación.
Cuando después de tantos besos me entregaste el sí con cuerpo&alma♥! no dilatamos en ver qué tenía de grandioso amarse, y era más allá de lo prescrito por quien dice conocerlo todo&conocerse en sí, y qué bien poco! te conocí a ti:)

No hay comentarios:

Publicar un comentario